Los gastroenterólogos judíos en Uruguay

17/Dic/2015

Por Dr. Henry Cohen, para CCIU en sus 75 años

Los gastroenterólogos judíos en Uruguay

En una colaboración reciente en este mismo medio, el Dr. Antonio Turnes, miembro de la Comisión Directiva de la Academia Nacional de Medicina, integrante del Comité de ética del Colegio Médico y recientemente nombrado Presidente de la Sociedad de Historia de la Medicina del Uruguay, nos enseñó sobre las contribuciones de colegas judíos a la medicina nacional.
Ya en su extenso y profundo libro sobre Maimónides nos ilustraba sobre la importancia que la profesión médica ha tenido en la historia judía.
En este breve artículo nos referiremos al aporte de los gastroenterólogos en la historia de la medicina y en particular de nuestro país.
Hay que remontarse hasta el año 2500 AC para encontrar en el Antiguo Testamento ya una preocupación por las enfermedades digestivas al introducir sanciones religiosas a quien no cumpliera con estrictas normas de higiene en la dieta. Otro ejemplo histórico es el que aporta el Talmud de Babilonia (siglo 6AC), en que refiere el efecto de la saliva sobre los alimentos y el papel del estómago en la digestión.
Volviendo al Sabio Maimónides, también mostró sus inquietudes sobre el funcionamiento digestivo. Expresaba en el siglo 12: “El hombre debe mantener los intestinos relajados todos los días de su vida”.
Más acá en el tiempo, creo oportuno mencionar a algunos colegas que sufrieron el drama de la persecusión nazi y comentar algunos ejemplos de lo que ella pudo retrasar ciertos adelantos científicos.
Ismar Boas, conocido como el padre de la Gastroenterología moderna, fundó en 1895 la revista sobre la especialidad de vida más prolongada, aún hoy publicada con el nombre Digestión. Describió el Lactobacilus acidofilus y el primer test de detección de sangre oculta en materias para diagnóstico de cáncer de colon, descubrimiento que se vio frustrado por la persecución nazi y su suicidio en 1938. También había fundado la Sociedad Alemana de Gastroenterología en 1913.
Otra víctima de la insania nazi fue Heinrich Lamm, pionero de la fibra óptica. Sus aportes en la década del 30 fueron postergados hasta 1957, cuando otro gastroenterólogo judío, nacido en Sud África, y emigrado a EEUU, Basil Hirschowitz, presenta el primer fibrosocopio, permitiendo un adelanto enorme en la práctica de la especialidad y beneficiando a millones de personas desde entonces. Era otro médico judío, Rudolph Schindler, quien entre 1928 y 1932 había descrito el primer endoscopio semi flexible y publicado su Atlas de Gastroscopía.
Por su parte, Hermann Strauss perfeccionó el anoscopio y el rectoscopio rígido. Lamentablemente se autoeliminó en un campo de concentración en 1943.
Pero en EEUU también se destacaron un gran número de colegas judíos. Por la trascendencia de sus aportes y por haber sido publicado por tres autores de este origen (Crohn, Guinzburg y Oppenheimer), destaco la descripción en 1932 de la enfermedad que, quizás injustamente, hoy lleva solamente el nombre del primero de los mencionados.
Hay infinidad de otros aportes hechos a la especialidad por médicos judíos, algunos de ellos incluso han sido galardonados con el Nobel, como Metchnikoff, pero es imposible mencionar a todos.
Haremos referencia a continuación a algunos médicos judíos que practicaron con destaque la gastroenterología en Uruguay.
Kurt Lassus, perseguido en Austria por su condición de judío, se instaló en Uruguay y desde el Hospital Pereira Rossel compartió su formación europea y enseñó con su inalterable modestia. Isaias Milstein, quien ocupó la presidencia de la Sociedad de Gastroenterología del Uruguay colaboró también en la segunda mitad del siglo pasado al desarrollo de la especialidad en nuestro país.
Más adelante, Jean Pierre Rubinstein fue Profesor Adjunto de la especialidad y junto a Pedro Kaufmann, Profesor Agregado, contribuyeron al avance de la nutrición en la en Cátedra. Kaufmann hizo grandes aportes al conocimiento de la obesidad, siendo Presidente de la Sociedad Uruguaya de Obesidad y Vice Presidente de la Organización Mundial del mismo tema. Ambos fueron también presidentes de la Sociedad Uruguaya de Gastroenterología.
Elena Fosman tiene en su haber múltiples méritos. Fue una de las pioneras en la profundización de los conocimientos sobre las enfermedades inflamatorias intestinales sobre las que se formó en múltiples pasantías en el exterior, como en el Hospital St. Marks de Londres, por solo citar una. Ella a su vez formó a varias generaciones de gastroenterólogos en este tema. Fundó además la sociedad de pacientes portadores de estas enfermedades y la de enfermos ostomizados. Fue la primera mujer Profesora Agregada de la Cátedra y fue reconocida con justicia al ser designada Profesora Emérita de la Facultad de Medicina y miembro de la Academia Nacional de Medicina. La Profesora tuvo además la virtud de seguir colaborando con la medicina nacional desde el ámbito de la educación médica.
El Dr. Turnes ya mencionó a Moisés Waserstein, primer médico judío uruguayo grado 5 de la especialidad. Sus aportes bibliográficos sobre enfermedades hepáticas, junto a Muñoz Monteavaro fueron guía de varias generaciones de gastroenterólogos en toda América Latina. Junto con el mismo Profesor organizaron el Congreso Panamericano de gastroenterología en Punta del Este en 1991. Su gran aporte a la Facultad de Medicina fue la firma de un convenio con Japón que permitió el equipamiento de varias cátedras del Hospital de Clínicas (gastroenterología, radiología, laboratorio y anatomía patológica) y la formación de gran cantidad de médicos pertenecientes a las mismas.
Bienaventuradamente, el aporte de jóvenes colegas judíos a la especialidad en Uruguay y en el mundo sigue siendo una realidad y seguramente así será siempre, como lo ha demostrado esta breve reseña histórica.